Resiliente

Un pavimento resiliente está constituido por materiales que ofrecen una flexibilidad superior a la de los pavimentos duros. Cuando estos materiales se someten a una presión aplicada en la superficie, tienen la propiedad, denominada precisamente resiliencia, de deformarse de manera flexible recuperando la forma inicial una vez eliminada la solicitación exterior. A esta categoría pertenecen también los pavimentos de goma. Se trata de un material muy utilizado para los edificios públicos, como colegios y hospitales, gracias a sus características y por los colores disponibles.

En los ambientes donde se requieren niveles de aislamiento acústico o térmico especiales, los pavimentos interiores tradicionales formados por el contrapiso y por la capa de desgaste o suelo pueden ser insuficientes y resulta necesario recurrir a técnicas particulares como el uso de pavimentos resilientes.
Además, están dotados de una capa de revestimiento de material resiliente, capaz de transformar la mayor parte de la energía mecánica generada por las pisadas o por el impacto de objetos en energía térmica. De este modo, proporcionan un buen nivel de poder aislante frente al ruido de las pisadas.
La instalación de estos pavimentos debe realizarse sobre un contrapiso seco, que se haya alisado y aplanado con el procedimiento oportuno. En caso contrario, debido a la flexibilidad y al espesor reducido de los materiales empleados, se reproducirían en la superficie del revestimiento todas las imperfecciones del soporte.